El
concepto de moral está establecido como
“un conjunto de normas aceptadas libre y conscientemente, que regulan la
conducta individual y social de los hombres”, están ahí, existen, y son del conocimiento
y aceptación de las personas, ellas son para ser cumplidas, practicadas y
desarrolladas, es en ese momento, en la acción, cuando ocurre una
transformación de este concepto y pasa a
la moralidad, que yo llamaría la moral consumada, pues se ejerce la acción del
hecho.
En
el área de la salud muchos casos pueden ser estudiados, ya que es posible que
debido a diversas prácticas, el prestigio se haya visto afectado por los
juicios de valor que la sociedad les realiza a las prácticas médicas. Empezando
por el hecho de cómo es concebida la salud para los profesionales, los cuales
por experiencia y razonamiento conocen cuales son las condiciones óptimas para
el mantenimiento de la salud, ahora bien, porque aun así hemos de encontrarnos
con profesionales enfermos, con recaídas, y enfermedades avanzadas difíciles de
tratar. Pareciera que estamos ampliando un campo donde las normas estas
establecidas para las personas, pero nos estamos quedando por fuera, cuando
formamos parte de esa población, cuando debemos mostrar moral, para exigir lo
que queremos, es decir, no podemos pedirle a un paciente evitar fumar
cigarrillos porque ayudan al deterioro de salud, y yo estoy fumando delante del
paciente, no podemos hablarle de su mala alimentación y sobrepeso cuando yo
(promotor de salud) evidencio por las mismas circunstancias exceso en el peso.
Tomemos
como ejemplo la campaña antidroga “Just say no” (Simplemente di no) de los años
80 en USA. Implícita en esta campaña educativa está la asunción de que la
autonegación, el resistir y decir no, pueden solucionar un complejo problema
social. El problema del abuso de drogas ya no refleja ciertas condiciones
sociales sino que radica dentro del individuo. Simplemente di no y
arreglado.
De tal manera que la
moral, no se queda solo en su conocimiento, sino en la práctica del mismo
(moralidad). Lo mismo puede evidenciarse en la parte gerencial, para que los
empleados puedan interiorizar una norma establecida, esta debe ser practicada,
y el gerente no está exento de esta, pues debe ofrecer el ejemplo, es decir,
cumplir con aquellos patrones que se consideran buenos y evitar los que se
consideran malos. Pero cuando esto no es interiorizado se dificulta que el
gerente pueda hacer alguna exigencia, ya que no existe moral para realizar tal
reclamo. Todas las normas están acompañadas de alguna sanción en caso de
incumplimiento, por lo que es importante precisar que aquel que ignora una
norma pues probablemente tenga a dificultad de entendimiento de las
consecuencias derivadas, el remordimiento, el castigo penal, el castigo divino,
o castigo de la sociedad, son situaciones que producen preocupación y
desestabilización a aquel que incumple las reglas.
Escobar Valenzuela, Gustavo,(1993) Ética. Introducción a su
problemática y su historia. México: McGraw
Hill. 244p.
Una breve historia de la relación entre Moralidad y Salud.(2012). Ir a :
http://evolucionyneurociencias.blogspot.com/
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